Descripción de los efectos potenciales de la sustancia Ivermectina basada en la bibliografía. (Esto no es una descripción del producto, descargo de responsabilidad al final de la página).
La sarna es una infección cutánea parasitaria contagiosa causada por ácaros. Sarcoptes scabiei var. hominis. A pesar de ser organismos microscópicos, su impacto en la salud humana dista mucho de ser insignificante. Los ácaros excavan en la capa superficial de la piel, ponen huevos y desencadenan una intensa respuesta inmunitaria que provoca picor constante, enrojecimiento y los característicos túneles en forma de hilo. (1)Debido a su naturaleza altamente infecciosa, la sarna sigue siendo un problema de salud pública común en todo el mundo, que afecta tanto a las regiones desarrolladas como a las que están en vías de desarrollo, con unos 200-300 millones de casos al año. La enfermedad no discrimina a nadie; se da en personas de todas las edades, grupos étnicos y entornos socioeconómicos, aunque la incidencia es mayor en entornos abarrotados donde es frecuente el contacto personal estrecho. (2)
El síntoma característico de la sarna es el picor intenso, especialmente por la noche, que interrumpe el sueño y reduce considerablemente la calidad de vida. El picor suele ir acompañado de una erupción que puede parecerse a un eccema o a reacciones alérgicas, lo que dificulta el diagnóstico clínico sin una historia clínica y una exploración minuciosas. Los lugares típicos de aparición son los espacios entre los dedos, las muñecas, los codos, las axilas, la cintura y la zona genital. Los síntomas inusuales, como la afectación del cuero cabelludo o las uñas, pueden darse en lactantes y ancianos. Aunque la sarna en sí no es mortal, sus complicaciones pueden ser graves. El rascado persistente puede causar daños en la piel, lo que abre el camino a sobreinfecciones bacterianas, causadas en la mayoría de los casos por Streptococcus pyogenes o Staphylococcus aureus. En entornos con recursos limitados, estas infecciones pueden convertirse en celulitis, septicemia e incluso contribuir indirectamente a enfermedades crónicas como la cardiopatía reumática. (3) (4)
La transmisión de la sarna se produce principalmente a través del contacto prolongado piel con piel, por lo que los hogares, las residencias de ancianos, las prisiones y los campos de refugiados son los lugares donde los brotes son más frecuentes. La ropa, las toallas y la ropa de cama compartidas también contribuyen a la propagación de la enfermedad, aunque en menor medida que el contacto directo. El problema suele agravarse por el estigma social asociado a la sarna, que hace que los afectados duden en buscar tratamiento hasta que los síntomas se hacen insoportables. La infestación no tratada puede persistir indefinidamente y propagarse de forma inadvertida en las comunidades. (5)
La importancia de la sarna para la salud pública solo se ha reconocido recientemente a escala internacional. En 2017. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añadió la sarna a la lista de enfermedades tropicales desatendidas, destacando su carga para los sistemas de salud y la necesidad urgente de estrategias de gestión más eficaces . La inclusión de la enfermedad en la lista refleja la creciente concienciación de que la sarna no es solo una molestia, sino una causa de morbilidad significativa, especialmente en regiones tropicales y de escasos recursos. (6)
El tratamiento actual de primera línea se basa en la permetrina tópica y la ivermectina oral, que actúan directamente sobre los ácaros. Sin embargo, los informes cada vez más numerosos de fracasos del tratamiento con permetrina han causado preocupación entre médicos e investigadores. Este nuevo reto pone de relieve la importancia de revisar los tratamientos contra la sarna y buscar terapias alternativas que ofrezcan mejores resultados, especialmente para los pacientes con infecciones recurrentes o resistentes. Comprender la sarna en todas sus dimensiones -biología, características clínicas, dinámica de transmisión y complicaciones- sienta las bases para entender por qué algunos tratamientos pueden fracasar y otros, como la ivermectina, están ganando reconocimiento como soluciones más fiables. La sarna no es sólo una afección cutánea; es un problema de salud pública cuya persistencia y complicaciones requieren una atención renovada y enfoques terapéuticos innovadores. (6)
Tratamiento estándar: permetrina
Durante varias décadas, la crema de permetrina (5%) ha sido el principal fármaco utilizado para tratar la sarna en todo el mundo. Clasificada como piretroide sintético, la permetrina actúa interfiriendo con los canales de transporte de sodio en el sistema nervioso de los ácaros de la sarna, causando parálisis y, en última instancia, la muerte. Debido a su acción selectiva, su toxicidad relativamente baja y su facilidad de aplicación tópica, se ha convertido rápidamente en el estándar de oro tanto para el tratamiento individual como para el control de brotes en entornos comunitarios e institucionales. (7)
El tratamiento estándar consiste en aplicar crema de permetrina en todo el cuerpo desde el cuello hacia abajo, dejarla actuar entre 8 y 14 horas y luego lavarla. En bebés y niños pequeños, también se trata el cuero cabelludo y la cara (excluyendo los ojos y la boca), ya que estas zonas suelen verse afectadas. Suele recomendarse repetir la aplicación al cabo de una semana para garantizar la eliminación de los ácaros recién nacidos, ya que la permetrina tiene una actividad insecticida limitada. Cuando se utiliza correctamente en combinación con el tratamiento domiciliario y la descontaminación de la ropa y la ropa de cama, la permetrina ha logrado históricamente tasas de curación superiores a 90%. (7)
No obstante, cada vez hay más pruebas de que la resistencia a la permetrina puede llegar a ser una realidad. Informes clínicos de diversas partes del mundo describen casos de pacientes que no desarrollaron una respuesta adecuada a pesar del uso correcto, la dosis adecuada y el tratamiento simultáneo de las personas en contacto con el paciente. Los estudios de laboratorio apuntan a posibles mutaciones en los genes de los canales de sodio de los ácaros que pueden reducir la afinidad de unión de la permetrina y, por tanto, mermar su eficacia. Además, se ha propuesto como otro mecanismo la resistencia metabólica, en la que los ácaros aumentan las enzimas de desintoxicación para descomponer el fármaco. Aunque los estudios moleculares a gran escala siguen siendo limitados, estas preocupaciones han llevado a investigadores y médicos a cuestionar la eficacia a largo plazo de la permetrina como única terapia de primera línea. (8)
Las barreras logísticas y prácticas son otra limitación de la permetrina. La necesidad de aplicar el producto en todo el cuerpo, sobre todo en pacientes ancianos o discapacitados, suele ser inconveniente. Aunque es relativamente raro, puede producirse irritación cutánea, lo que desaconseja aún más el uso del fármaco. En las regiones endémicas, el coste y la disponibilidad de la crema de permetrina también pueden ser un obstáculo, lo que limita su utilidad en los programas de salud pública a gran escala. A medida que la sarna sigue siendo reconocida como un grave problema sanitario mundial, la dependencia de la permetrina por sí sola resulta cada vez más problemática. Los informes cada vez más numerosos de fracasos terapéuticos, debidos a resistencias, reinfecciones o dificultades de aplicación, ponen de relieve la necesidad urgente de buscar estrategias terapéuticas alternativas o complementarias. La creciente discrepancia entre las necesidades clínicas y la eficacia terapéutica ha llevado a considerar la ivermectina oral no sólo como una opción de segunda línea, sino en muchos casos como una solución de primera línea más práctica y eficaz. (8)
Por qué a veces falla la permetrina
Aunque la permetrina ha sido un pilar del tratamiento de la sarna durante décadas, su eficacia en el mundo real es cada vez más irregular. Tanto los pacientes como los médicos informan de situaciones en las que los síntomas persisten o reaparecen a pesar de un uso aparentemente correcto. Para entender por qué a veces falla la permetrina, es necesario examinar la combinación de factores biológicos, clínicos y logísticos que se combinan para socavar su eficacia.
Solicitud incompleta o incorrecta
Una de las razones más comunes del fracaso del tratamiento es la aplicación incompleta o incorrecta. Para que la permetrina funcione, debe aplicarse a fondo por toda la superficie corporal, cubriendo incluso las zonas menos evidentes, como las plantas de los pies, los espacios bajo las uñas y los pliegues cutáneos. En la práctica, los pacientes pueden pasar por alto algunas zonas, aplicar una capa demasiado fina o lavarse la crema antes del tiempo de contacto recomendado de 8 a 14 horas. Sin una cobertura completa, algunos ácaros sobreviven, se multiplican y mantienen la infección. Este problema se agrava en los hogares donde sólo se trata a la persona sintomática; las personas no tratadas en estrecho contacto con el enfermo pueden reinfectar fácilmente a otras, dando la impresión de que la medicación no está funcionando. (9)
Cumplimiento del paciente
Otro factor importante es el cumplimiento por parte del paciente. La aplicación de permetrina requiere mucho trabajo, sobre todo en el caso de niños, ancianos o personas con movilidad limitada que no pueden aplicarse el producto en todo el cuerpo por sí mismos. A menudo se descuida la reaplicación del preparado al cabo de una semana, que es necesaria para controlar los ácaros nacidos de los huevos supervivientes. Incluso en los ensayos clínicos en los que las instrucciones se explican cuidadosamente, las tasas de adherencia no son ideales, y en el mundo real es aún más difícil garantizar la adherencia. (9)
Resistencia biológica
Además de los problemas de cumplimiento, la resistencia biológica emergente en Sarcoptes scabiei. Al igual que las bacterias que desarrollan resistencia a los antibióticos, los ácaros de la sarna parecen ser capaces de adaptarse a los agentes químicos. Las mutaciones en las proteínas de los canales de sodio -la principal diana de la permetrina- pueden reducir la capacidad de unión del fármaco, disminuyendo su eficacia. Además, los ácaros pueden desarrollar adaptaciones metabólicas aumentando la actividad de las enzimas de desintoxicación que descomponen la permetrina antes de que pueda hacer efecto. Aunque los estudios de vigilancia genética a gran escala son todavía limitados, se han notificado grupos de casos de resistencia en varias regiones, lo que sugiere que no se trata de una cuestión teórica, sino de una realidad clínica en evolución. (9)
Sin efecto insecticida
La falta de acción insecticida es otra limitación de la permetrina. Aunque mata eficazmente los ácaros adultos y las larvas, los huevos suelen permanecer intactos. Si no se repite el tratamiento al cabo de una semana para controlar los ácaros recién eclosionados, la infestación puede reaparecer. Los pacientes que no entienden este requisito pueden suponer que una aplicación es suficiente y luego experimentar una recaída. Este ciclo de tratamiento parcial y reinfección puede malinterpretarse fácilmente como resistencia al fármaco. (9)
Barreras socioeconómicas
Por último, las barreras socioeconómicas desempeñan un papel. En entornos con recursos limitados, el acceso a la permetrina puede ser limitado, lo que lleva a ciclos de tratamiento diluidos o incompletos. Las familias pueden compartir un tubo entre varios miembros, lo que reduce la dosis efectiva para cada persona. Además, el estigma asociado a la sarna a veces impide que los pacientes busquen un tratamiento rápido, lo que hace que las infecciones sean más graves y difíciles de tratar.
En resumen, estos factores demuestran que el fracaso de la permetrina rara vez se debe a una única causa. Más bien refleja una compleja interacción entre el comportamiento humano, las adaptaciones biológicas de los ácaros y los problemas estructurales de la prestación de asistencia sanitaria. Reconocer estas limitaciones es esencial para replantearse el tratamiento de la sarna y pone de relieve la necesidad de enfoques alternativos, como la ivermectina oral, que pueden superar muchos de estos obstáculos. (9)
Ivermectina: mecanismo de acción y beneficios
Mecanismo de acción
La ivermectina es un agente antiparasitario de amplio espectro que ha cobrado importancia en el tratamiento de la sarna. Actúa uniéndose a los canales de cloruro regulados por el glutamato en el sistema nervioso de los ácaros. Esta unión aumenta el flujo de iones de cloruro a través de las membranas celulares, lo que provoca la parálisis y, en última instancia, la muerte del parásito. A diferencia de la permetrina, que permanece en la superficie de la piel, la ivermectina se administra por vía oral y se distribuye por el organismo, lo que la hace eficaz contra los ácaros anidados a mayor profundidad en la epidermis. Esta acción sistémica es especialmente importante en casos graves como la sarna, en los que el número de ácaros es extremadamente elevado. ((1) (1) ())
Facilidad de administración
Una de las ventajas más notables de la ivermectina es la sencillez de la dosificación. El tratamiento suele consistir en una única dosis oral de 200 µg/kg, seguida de una segunda dosis al cabo de 7-14 días para eliminar los ácaros que han eclosionado de los huevos supervivientes. Esta facilidad de aplicación elimina muchos de los problemas relacionados con el cumplimiento de las recomendaciones terapéuticas asociadas a las terapias tópicas. Los pacientes de edad avanzada, las personas con limitaciones físicas y los que se encuentran en centros asistenciales o en entornos abarrotados se benefician enormemente de la administración oral, ya que evita las dificultades asociadas a la aplicación de la crema en todo el cuerpo. ((1) (2) ())
Eficacia en la práctica clínica
Numerosos estudios clínicos han demostrado que la ivermectina consigue tasas de curación comparables o incluso mejores que la permetrina. Su papel en los programas de administración masiva de fármacos (MDA) ha sido especialmente significativo. Se ha demostrado que el uso de ivermectina en toda la comunidad rompe los ciclos de transmisión, reduce la reinfección y controla los brotes en residencias, escuelas y campos de refugiados. Además, el tratamiento oral permite tratar fácilmente a los portadores asintomáticos, que a menudo son fuentes silenciosas de reinfección pero pueden resistirse a la terapia local por inconveniencia o estigma social. (12)
Perfil de seguridad
La ivermectina goza de una sólida reputación de seguridad gracias a décadas de uso en todo el mundo para el control de enfermedades parasitarias como la oncocercosis y la filariasis linfática. La mayoría de los efectos secundarios son leves y transitorios, como dolores de cabeza, mareos o molestias gastrointestinales. Los efectos secundarios graves son poco frecuentes a dosis estándar. Sin embargo, se recomienda precaución para grupos específicos: niños que pesen menos de 15 kilos, mujeres embarazadas y madres lactantes, para quienes los datos de seguridad son aún limitados. (12)
Superar los problemas de resistencia
La ivermectina también resuelve uno de los problemas más acuciantes en el tratamiento de la sarna: la presunta resistencia a la permetrina. Como la ivermectina actúa a través de una diana molecular completamente distinta, es improbable que se produzcan resistencias cruzadas entre ambos fármacos. Esto la hace especialmente valiosa en regiones o comunidades donde son frecuentes los fracasos del tratamiento con permetrina. En casos graves o refractarios, la combinación de ivermectina oral con permetrina tópica ha demostrado una eficacia aún mayor, lo que pone de relieve su potencial sinérgico. (13)
Una alternativa mejor
En resumen, la ivermectina ofrece varias ventajas que superan directamente los inconvenientes de la permetrina. La administración oral proporciona un mejor cumplimiento, la distribución sistémica proporciona una cobertura más amplia y la eficacia en casos de resistencia refuerza su papel en el control a largo plazo de la sarna. Con el creciente conjunto de pruebas y la experiencia mundial, la ivermectina se reconoce cada vez más no sólo como una opción de reserva, sino como una terapia de primera línea tanto para pacientes individuales como en el marco de intervenciones de salud pública a gran escala.
Por qué la ivermectina es superior a la permetrina en el tratamiento de la sarna
Diferentes mecanismos y modos de administración
La crema de permetrina 5% actúa uniéndose a los canales de sodio de las células nerviosas de los ácaros, lo que provoca su parálisis y muerte. Aunque es muy eficaz en condiciones controladas, su aplicación tópica hace que el éxito del tratamiento dependa de una aplicación correcta. Los estudios demuestran que la cobertura insuficiente de las zonas corporales, el lavado prematuro o el olvido de la dosis son algunas de las causas más frecuentes de fracaso del tratamiento. En cambio, la ivermectina es un fármaco oral que se distribuye sistémicamente. Actúa sobre los canales de cloruro regulados por el glutamato en el sistema nervioso de los ácaros, provocando su hiperpolarización y muerte. Dado que el fármaco actúa desde el interior del cuerpo del huésped, garantiza la exposición de los ácaros en zonas de difícil acceso (bajo las uñas, el cuero cabelludo o en las costras de los eccemas) donde la terapia tópica suele fracasar. Esta actividad sistémica es especialmente valiosa en pacientes con lesiones cutáneas extensas o con capacidad limitada para aplicar cremas solas. (14)
Eficacia comparativa: datos de ensayos clínicos
Los ensayos controlados aleatorios han comparado sistemáticamente ambos fármacos. Un estudio multicéntrico de referencia publicado en el New England Journal of Medicine (1995) mostraron que una dosis única de ivermectina oral lograba tasas de curación comparables a las de la permetrina tras dos aplicaciones, especialmente cuando se combinaba con una segunda dosis de ivermectina administrada entre 7 y 14 días después. (15) Revisiones más recientes, incluida una revisión sistemática Cochrane de 2018 sobre el tratamiento de la sarna, han descubierto que la permetrina sigue siendo ligeramente más eficaz para la sarna sin complicaciones cuando la adherencia es ideal. Sin embargo, en la práctica clínica, la administración oral de ivermectina produce mejores resultados a largo plazo, ya que la adherencia de los pacientes es significativamente mayor. (16)
Ventajas en caso de epidemia y control comunitario
Los brotes de la enfermedad en centros asistenciales ponen de relieve la ventaja logística de la ivermectina. En comunidades indígenas de Australia, la administración masiva de ivermectina (en dosis de 200 μg/kg, repetidas semanalmente) redujo la incidencia de sarna de más de 50% a menos de 5% en pocos meses, un resultado difícil de conseguir con cremas tópicas. Del mismo modo, en residencias de ancianos francesas, el control de los brotes con ivermectina produjo resultados más rápidos que con permetrina, debido principalmente a la facilidad de tratar a todos los residentes simultáneamente. (17)
Cumplimiento de las recomendaciones y experiencia del paciente
El cumplimiento por parte del paciente desempeña un papel clave a la hora de determinar el éxito real. La permetrina requiere una aplicación minuciosa en todo el cuerpo, dejándola actuar entre 8 y 14 horas y volviéndola a aplicar a menudo al cabo de una semana. Para los lactantes, los ancianos o los pacientes discapacitados, este proceso puede ser agotador y propenso a errores.
En cambio, la ivermectina sólo requiere una dosis oral, repetida al cabo de 7-14 días. Los estudios demuestran que los índices de adherencia a la ivermectina superan los 90%, en comparación con los índices mucho más bajos de la permetrina , con la que los pacientes suelen saltarse los pasos de la terapia tópica. Esta práctica facilidad de uso contribuye a la mayor eficacia general de la ivermectina fuera de los ensayos clínicos estrechamente supervisados. (18)
Seguridad, tolerancia y limitaciones
Ambos fármacos suelen ser seguros. La permetrina causa ocasionalmente irritación, picor o quemazón en la piel, lo que puede confundirse con el agravamiento de una infección. La ivermectina se tolera bien y los efectos secundarios más frecuentes son molestias gastrointestinales leves, mareos o fatiga. Los efectos adversos graves son poco frecuentes. Sin embargo, el uso de la ivermectina está limitado a los niños que pesan menos de 15 kg y no se recomienda durante el embarazo debido a la escasez de datos sobre su seguridad. En estos grupos, la permetrina sigue siendo el fármaco de primera elección. Para los adultos, incluidos los pacientes inmunodeprimidos y los pacientes con sarna, la ivermectina suele ser una mejor opción. (18)
Ivermectina para pacientes de alto riesgo e impacto en la salud pública
Sarna y pacientes inmunodeprimidos
La sarna, también conocida como sarna noruega, es la forma más grave de infestación, caracterizada por una queratinización excesiva de la piel y la presencia de millones de ácaros. Suele aparecer en personas inmunodeprimidas, como las infectadas por el VIH/SIDA, los receptores de trasplantes o los pacientes en tratamiento prolongado con corticosteroides. La aplicación tópica de permetrina, aunque teóricamente eficaz, suele fracasar en estos casos debido a la elevada densidad de ácaros y a la dificultad para penetrar en las costras gruesas. (19) (20)
En tales situaciones, la ivermectina oral presenta una clara ventaja. Al actuar sistémicamente, evita las limitaciones asociadas a la absorción tópica y controla directamente los ácaros en todo el organismo. Las directrices clínicas de Australia y Francia recomiendan dosis múltiples de ivermectina en combinación con queratolíticos, y a veces agentes tópicos, como estrategia de tratamiento preferida para la sarna. Este régimen no sólo mejora los resultados de los pacientes, sino que también reduce el alto riesgo de transmisión por parte de estos individuos, que a menudo actúan como "superdifusores" en los brotes comunitarios. (19) (20)
La sarna como enfermedad tropical desatendida
Además de los casos individuales, la sarna se reconoce cada vez más como una carga sanitaria mundial. En 2017. La Organización Mundial de la Salud añadió oficialmente la sarna a la lista de enfermedades tropicales desatendidas (ETD). La enfermedad afecta desproporcionadamente a entornos con recursos limitados, especialmente en África subsahariana, Asia meridional y comunidades indígenas remotas, donde la prevalencia entre los niños puede superar 30%. Las complicaciones de la sarna -infecciones bacterianas secundarias, secuelas tras una infección estreptocócica como cardiopatía reumática y daño renal- aumentan su impacto en la salud pública. (21)
Administración masiva de medicamentos y prestaciones adicionales
Las experiencias de administración masiva de medicamentos (AMD) en África y el Pacífico ponen de relieve el potencial de la ivermectina para la salud pública. En Ghana, Tanzania y las Islas Salomón, la distribución comunitaria de ivermectina para controlar la filariasis condujo a una reducción incidental y espectacular de la incidencia de la sarna. En Fiyi, un ensayo clínico aleatorizado demostró que la MDA con ivermectina redujo la incidencia de la sarna en más de 90% en las aldeas tratadas a lo largo de un año. Estos resultados demuestran la escalabilidad de la ivermectina como terapia dirigida y como herramienta de control a nivel comunitario. (22)
Conclusiones
- En resumen, las pruebas sugieren que la ivermectina no sólo es esencial para casos graves como la sarna, sino que también constituye la base de las estrategias mundiales de eliminación de la sarna. Aprovechando las plataformas de administración de fármacos existentes para otras enfermedades tropicales, la ivermectina ofrece una forma rentable y práctica de reducir la carga mundial de esta enfermedad desatendida.
Descargo de responsabilidad
Este artículo se ha redactado con fines educativos y pretende dar a conocer la sustancia que nos ocupa. Es importante señalar que el artículo trata de la sustancia en general, no es una descripción de un producto específico (reactivo químico). No sugerimos el uso de reactivos químicos en seres humanos, ya que está prohibido por la ley. Para que un producto pueda utilizarse con fines terapéuticos, debe estar registrado como medicamento. La información contenida en el texto se basa en la investigación científica disponible y no pretende ser un consejo médico ni promover la automedicación. El lector debe consultar a un profesional sanitario cualificado para todas las decisiones relativas a la salud y el tratamiento.
Referencias
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