Ir al contenido
Blog

Vitamina C por vía intravenosa: mecanismos de acción, pruebas científicas e importancia clínica

La vitamina C, administrada por vía intravenosa, a menudo en forma de ascorbato sódico, despierta gran interés entre los científicos debido a sus propiedades bioquímicas y fisiológicas. Los investigadores analizan su potencial importancia en condiciones asociadas con el estrés oxidativo, la inflamación, los trastornos del sistema inmunológico y los cambios en el metabolismo celular.

A diferencia de la vitamina C ingerida por vía oral, la administración intravenosa proporciona el ascorbato directamente al torrente sanguíneo, evitando los limitantes relacionados con la absorción intestinal. Gracias a esto, el nivel de vitamina C en la sangre puede llegar transitoriamente a valores que normalmente no se obtienen mediante una dieta o suplementación oral. Esta diferencia en la exposición se convirtió en la base de los estudios sobre la vitamina C intravenosa en muchas áreas de la medicina, incluyendo oncología, terapia intensiva, cardiología, trastornos metabólicos e inmunología [1].

Sin embargo, un nivel más alto de la sustancia en la sangre no implica automáticamente una mayor eficacia clínica. El efecto biológico de la vitamina C depende de su concentración, del entorno celular, de las condiciones metabólicas y de los procesos analizados. Por lo tanto, los resultados de los experimentos de laboratorio, los estudios en animales y los ensayos clínicos deben interpretarse por separado.

En el artículo se aborda la farmacocinética, los mecanismos moleculares, los resultados de los estudios experimentales y clínicos, así como las cuestiones de seguridad relacionadas con la administración intravenosa de vitamina C. El texto presenta una revisión científica del tema, sin recomendar su uso clínico ni presentar esquemas terapéuticos.

La farmacocinética y la biodisponibilidad de la vitamina C administrada por vía intravenosa

La farmacocinética de la vitamina C varía significativamente dependiendo de si se administra por vía oral o intravenosa. Estas diferencias afectan a los niveles sanguíneos y en los tejidos, así como al tiempo de exposición del organismo.

Tras la administración oral, la absorción de la vitamina C se regula por transportadores de vitamina C dependientes de sodio, principalmente SVCT1 y SVCT2, que participan en su transporte y distribución. A medida que aumenta la ingesta, la eficiencia de la absorción intestinal disminuye, lo que limita la parte de la vitamina C que llega al sistema circulatorio general.

Los estudios indican que la eficacia de la absorción disminuye cuando la ingesta oral supera los 200–400 mg diarios. A medida que el nivel de vitamina C en la sangre aumenta, los riñones también contribuyen a mantener su equilibrio, eliminando el exceso con la orina [6, 7].

Como resultado, aumentar la ingesta oral de vitamina C no provoca un aumento proporcional de su concentración en el plasma. Con mayores cantidades, la relación entre la ingesta y el nivel alcanzado se vuelve cada vez menos lineal.

La administración intravenosa evita la etapa de absorción intestinal. Esto permite introducir una cantidad mucho mayor de ascorbato directamente en la sangre en un tiempo relativamente corto.

En los estudios de farmacocinética se observaron concentraciones de vitamina C en plasma aproximadamente 30-70 veces superiores a los valores normalmente alcanzados tras la administración oral. En los estudios que incluyeron una exposición elevada intravenosa también se documentaron concentraciones transitorias superiores a 10-20 milimoles por litro (mM) [7].

Estas concentraciones son importantes, ya que la vitamina C puede mostrar propiedades biológicas diferentes en condiciones fisiológicas y farmacéuticas.

En concentraciones normales, su actividad biológica se relaciona principalmente con funciones antioxidantes y dependientes de enzimas. En concentraciones mucho más altas, pueden adquirir importancia reacciones químicas adicionales, incluidos los procesos de oxidación que se producen fuera de las células.

Sin embargo, la posibilidad de alcanzar un determinado nivel de concentración en el plasma no significa que ese nivel de concentración produzca un resultado clínicamente significativo.

Los estudios farmacocinéticos muestran lo que ocurre con la sustancia después de su administración. Solo los estudios clínicos permiten evaluar si un perfil de exposición determinado produce beneficios o daños mensurables en determinadas poblaciones de pacientes.

La distinción entre la exposición a la sustancia y el resultado clínico es fundamental para comprender los estudios actuales sobre la vitamina C intravenosa.

La biología de los procesos redox y los mecanismos moleculares

La vitamina C desempeña un papel importante en la regulación de los procesos oxidativo-reductivos que se producen en las células. Los procesos redox incluyen la transferencia de electrones entre las moléculas y ayudan a mantener el equilibrio entre las reacciones de oxidación y los mecanismos de defensa antioxidante.

En concentraciones fisiológicas, la ascorbina actúa principalmente como un factor reductor y antioxidante. Participa en reacciones que limitan los daños oxidativos y contribuye al buen funcionamiento de los sistemas celulares antioxidantes.

Las formas reactivas de oxígeno (ROS) se producen durante el metabolismo celular normal y participan en muchas vías de señalización. Sin embargo, su producción excesiva o la actividad insuficiente de los mecanismos antioxidantes pueden conducir a estrés oxidativo y daños en las proteínas, los lípidos y los ácidos nucleicos.

La vitamina C ayuda a regular estos procesos al emitir electrones y participar en reacciones bioquímicas necesarias para mantener las funciones de las células.

Su actividad no se limita al efecto antioxidante directo. La vitamina C también contribuye al funcionamiento de numerosos sistemas enzimáticos y participa en procesos metabólicos y fisiológicos más amplios.

Sin embargo, a concentraciones farmacéuticas, la estructura química del ascorbato puede volverse más compleja.

En condiciones experimentales específicas, concentraciones elevadas de ascorbato fuera de las células pueden participar en reacciones de oxidación que conducen a la formación de peróxido de hidrógeno y otros productos intermedios reactivos [6].

Esto introduce una distinción importante entre el efecto antioxidante fisiológico y el efecto prooxidante dependiente del nivel de concentración.

Ambos descripciones no tienen que estar en contradicción. Se refieren a diferentes grupos químicos y a diferentes condiciones de exposición.

En los estudios experimentales se analizó cómo los niveles superfisiológicos de ascorbato afectan la formación de peroxidación oxidativa extracelular, la señalización de las células inmunitarias y las respuestas endoteliales.

En los estudios de investigación bioquímica se analizó también esta interacción desde la perspectiva de la biología molecular y la biología sistémica, teniendo en cuenta las interrelaciones entre la homeostasis redox, la señalización inflamatoria y el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Estos estudios ayudan a explicar por qué la vitamina C intravenosa sigue despertando el interés de los científicos. Sin embargo, los resultados sobre los mecanismos de acción no deben considerarse como prueba de que los mismos efectos se produzcan en los tejidos humanos a concentraciones clínicamente relevantes.

Actividad oxidadora y selectividad celular

Una de las propiedades experimentales más estudiadas del ascorbato en concentraciones farmacéuticas es la posibilidad de provocar una acción peroxidativa en condiciones bioquímicas específicas.

Cuando el nivel de ascorbato fuera de las células alcanza valores elevados, puede participar en reacciones que conducen a la formación de peróxido de hidrógeno (H₂O₂).

El nitrógeno molecular es una de las formas reactivas de oxígeno que participan en la señalización celular. En concentraciones elevadas o con una protección antioxidante debilitada, también puede contribuir a los daños oxidativos.

Los estudios de laboratorio y preclínicos sugieren que algunas células patológicas, especialmente las células cancerosas seleccionadas, pueden ser más susceptibles a estas condiciones oxidativas que las células normales [1, 2].

Una de las explicaciones propuestas se relaciona con las diferencias en los mecanismos de defensa antioxidante. Las células individuales diferencian en su capacidad para neutralizar el peróxido de hidrógeno y controlar el estrés oxidativo.

Por ejemplo, las enzimas responsables de la eliminación de los superóxidos pueden influir en si el superóxido de hidrógeno se elimina rápidamente o se acumula en cantidades suficientes para interferir en los procesos celulares.

En algunos modelos experimentales de cáncer se observó una mayor susceptibilidad a los daños oxidativos durante la exposición a concentraciones farmacológicas de ascorbato. Sin embargo, otras células pudieron mantener una capacidad protectora suficiente para tolerar condiciones experimentales comparables.

Sin embargo, no se debe considerar la potencial selectividad como una característica universal de las células cancerosas.

Los distintos tumores presentan propiedades metabólicas, una capacidad de defensa antioxidante, características genéticas y una respuesta al estrés oxidativo diferentes.

De la misma manera, las células sanas no están automáticamente protegidas contra todos los efectos de la exposición aumentada al ascorbato.

Los resultados de los estudios en cultivos celulares y modelos animales sirven de base para análisis posteriores, pero no demuestran que la vitamina C intravenosa destruya selectivamente los tumores en los pacientes ni que mejore la supervivencia de las personas con cáncer.

La distinción entre la susceptibilidad experimental de las células y la eficacia terapéutica clínica sigue siendo fundamental.

Modulación de las funciones inmunitarias y los procesos inflamatorios

La vitamina C participa en muchos procesos relacionados con el funcionamiento del sistema inmunológico, incluyendo la diferenciación celular, la señalización inmunológica y la regulación de los procesos oxidativos.

Su función biológica incluye tanto la inmunidad innata como la adquirida.

Las células inmunitarias innatas, como las neutrófilos y los macrófagos, participan en la respuesta temprana al patógeno y a los daños en los tejidos. Las células inmunitarias adquiridas, incluidos los linfocitos, son responsables de respuestas inmunológicas más específicas y duraderas.

Los científicos estudiaron la participación de la vitamina C en la quimiataxis de los neutrófilos, la fagocitosis de los macrofagos y la proliferación de los linfocitos [5].

La quimotaxis significa un movimiento dirigido de las células inmunitarias hacia los señales químicas. La fagocitosis consiste en la absorción y procesamiento de partículas, microbios o restos celulares. La proliferación de los linfocitos permite aumentar el número de células inmunitarias durante la respuesta inmunológica.

La vitamina C puede influir en estos procesos mediante su participación en el metabolismo celular, la regulación del equilibrio redox y en las vías de señalización.

Los investigadores también analizaron las relaciones entre la exposición al ascorbato y los mediadores de la inflamación, incluidos la interleuquina 6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

Estas citocinas participan en la comunicación entre las células inmunitarias y ayudan a coordinar la respuesta inflamatoria.

Los cambios en los niveles de las citocinas pueden indicar una modificación de la señalización inmunológica. Sin embargo, la disminución del nivel de un marcador inflamatorio específico no tiene por qué significar una mejora en el funcionamiento del sistema inmunológico ni un resultado clínico más favorable.

El estado inflamatorio no es un fenómeno exclusivamente perjudicial. También desempeña un papel importante en la defensa del organismo y en la reparación de los tejidos.

Por eso, la interpretación de los resultados sobre la resistencia requiere tener en cuenta el tipo de enfermedad, el momento del análisis, el entorno celular y los puntos finales evaluados.

Estas cuestiones son especialmente importantes en enfermedades relacionadas con la regulación alterada de la respuesta inmunológica, el estado inflamatorio crónico o los cambios en la señalización citokinica.

Aunque los estudios experimentales y clínicos analizaron la vitamina C intravenosa en estas condiciones, su efecto sobre los biomarcadores de la inmunidad no debe considerarse una prueba de eficacia clínica.

Vitamina C intravenosa en los estudios sobre estados críticos y sepsis

La sepse es un estado clínico grave en el que la respuesta del organismo a una infección no regulada de forma adecuada puede conducir a una insuficiencia orgánica potencialmente mortal.

Sus mecanismos biológicos pueden incluir un estado inflamatorio general, estrés oxidativo, daño al endotelio, trastornos del microcirculación y anomalías del metabolismo celular.

Estos procesos llevaron a los científicos a investigar si la vitamina C podría influir en los caminos biológicos seleccionados relacionados con los estados críticos.

La vitamina C participa en la protección antioxidante y en la regulación de las funciones del endotelio, por lo que ha despertado interés en los estudios sobre la septicemia.

En los estudios clínicos, se analizó la vitamina C intravenosa tanto como intervención independiente como en combinación con sustancias como la tiamina y los corticosteroides.

En algunos estudios aleatorizados y observacionales se han notado cambios en los puntos finales sustitutivos, que incluyen la necesidad de medicamentos vasopresores, medidas relacionadas con la función endotelial y biomarcadores inflamatorios [11, 14].

Los medicamentos vasopresores se utilizan en la terapia intensiva para mantener la presión arterial y el flujo sanguíneo. La reducción de la necesidad de estos medicamentos puede tener importancia clínica, pero debe interpretarse en el contexto más amplio del funcionamiento de los órganos, la supervivencia y otros resultados del tratamiento.

De la misma manera, los cambios en los biomarcadores de la membrana mucosa o en los parámetros inflamatorios pueden proporcionar información sobre las reacciones biológicas, sin demostrar simultáneamente una mejora en el estado del paciente.

Sin embargo, los resultados de los estudios clínicos no fueron claramente favorables.

Investigaciones más grandes, aleatorizadas y revisiones sistemáticas han dado resultados contradictorios, especialmente en relación con los puntos finales más importantes, como la mortalidad [1, 15].

Un importante estudio aleatorizado con adultos con sepsis, publicado en 2022 en el „New England Journal of Medicine”, puso de manifiesto el riesgo de asumir que los mecanismos biológicos beneficiosos deben traducirse en una mejora en los resultados del tratamiento [3].

Las diferencias entre los estudios pueden deberse a la caracterización de los pacientes, a la gravedad de la enfermedad, al momento de la intervención, al nivel de exposición, a los tratamientos concomitantes y a los puntos finales seleccionados.

Estas variables pueden dificultar la comparación de los resultados de los distintos estudios.

Sin embargo, la heterogeneidad de los estudios no debe servir para pasar por alto los resultados negativos ni para asumir que en otras circunstancias la ventaja seguramente se produciría.

La evidencia actual no confirma la administración intravenosa de vitamina C como estándar de tratamiento habitual para la sepsis.

Su estudio sigue siendo importante para la medicina intensiva, pero las conclusiones clínicas deberían basarse principalmente en estudios bien controlados que evalúen los resultados de importancia directa para los pacientes.

Investigaciones sobre la vitamina C intravenosa en oncología

La vitamina C intravenosa se estudia en oncología, ya que los niveles farmacológicos de ascorbato pueden producir efectos bioquímicos diferentes de los observados con los niveles fisiológicos habituales.

Una gran parte de estos estudios se refiere a su posible papel como intervención experimental de apoyo, y no como sustituto de los métodos de tratamiento contra el cáncer reconocidos.

En los estudios de laboratorio se analizaron cómo los niveles elevados de ascorbato afectan el metabolismo de las células cancerosas, el estrés oxidativo y los caminos relacionados con la adaptación de las células a la restricción del acceso al oxígeno.

Uno de los caminos estudiados es el factor inducible de la hipoxia alfa (HIF-1α), es decir, una proteína reguladora que participa en la respuesta celular a las condiciones de hipoxia.

Los científicos también estudiaron la relación entre la exposición a los niveles farmacológicos de ascorbato y el metabolismo glicolítico.

La glicólisis es un proceso metabólico en el que las células obtienen energía a partir de la glucosa. Muchas células cancerosas muestran un metabolismo alterado de la glucosa, a menudo discutido en el contexto del efecto Warburg.

Los estudios experimentales sugieren que los altos niveles de ascorbato pueden influir en rutas metabólicas y señaléticas seleccionadas en condiciones de laboratorio específicas [1].

Sin embargo, los cambios metabólicos observados en las células cultivadas no indican automáticamente una reducción del crecimiento tumoral en los pacientes.

En los estudios clínicos de oncología se analizaron resultados como la fatiga, la calidad de vida, los parámetros inflamatorios y los síntomas relacionados con el tratamiento contra el cáncer.

En algunos estudios se reportó una mejora en los resultados de las evaluaciones realizadas por los pacientes o de los biomarcadores seleccionados.

Estas observaciones pueden tener importancia científica, especialmente cuando se refieren a los síntomas directamente percibidos por los pacientes.

Sin embargo, sigue siendo importante el diseño del estudio, la presencia de grupos de comparación, la magnitud de la muestra y el posible efecto del tratamiento utilizado simultáneamente.

La mejora reportada en cuanto a fatiga o calidad de vida no prueba por sí misma una regresión del tumor ni una prolongación de la supervivencia.

De la misma manera, los cambios en los niveles de estrés oxidativo durante la quimioterapia no indican que la vitamina C intravenosa aumente la eficacia del tratamiento contra el cáncer.

En los estudios clínicos controlados disponibles, no se ha demostrado de manera consistente una ventaja en cuanto a supervivencia [1, 2].

El panorama general de los estudios sigue siendo, por lo tanto, ambiguo.

La vitamina C intravenosa sigue siendo objeto de investigación en oncología, pero los mecanismos de acción obtenidos mediante análisis de laboratorio y las observaciones preliminares reportadas por los pacientes no deben interpretarse como evidencia de eficacia anticancerígena.

Importancia para el sistema cardiovascular y las funciones del endotelio

El estrés oxidativo participa en muchos procesos cardiovasculares, incluyendo la disfunción de la pared arterial, la miocardiopatía isquémica y los daños neovaskulopatía reperfusión.

El endotelio es una capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. Participa en la regulación de la tensión de los vasos, el flujo sanguíneo, la señalización inflamatoria y las interacciones entre los componentes de la sangre y las paredes de los vasos.

Uno de los componentes importantes en la fisiología de la membrana vascular es el nitrato de azufre.

El nitrógeno oxido contribuye al relajamiento de los músculos lisos de las arterias y ayuda a regular su reactividad.

En los estudios experimentales se analizó si la vitamina C podría influir en la biodisponibilidad del nitrato de azufre mediante la modificación de los procesos oxidativos que intervienen en su producción o descomposición.

También se estudiaron los cambios en la peroxidación de los lípidos y en la respuesta endotelial en condiciones de estrés oxidativo [19].

La peroxidación de los lípidos incluye reacciones de oxidación de los lípidos, incluidos los componentes de las membranas celulares.

Cuando el estrés oxidativo supera las capacidades de los sistemas de protección, estas reacciones pueden contribuir al daño a los tejidos.

En algunos estudios clínicos preliminares se observó una mejora transitoria de la reactividad vascular o de los parámetros inflamatorios tras la exposición a la vitamina C intravenosa en determinadas poblaciones.

Sin embargo, un cambio de función de los vasos sanguíneos a corto plazo no es equivalente a la prevención de un ataque cardíaco, un derrame cerebral ni otros eventos cardiovasculares graves.

También es importante el tiempo que tarda en mantenerse el efecto observado.

La respuesta fisiológica transitoria no indica una mejora duradera en la salud de los vasos sanguíneos.

Los datos de los estudios de larga duración controlados que evalúan los resultados clínicos son limitados y la importancia de muchas de las alteraciones vasculares reportadas es incierta.

Por eso, los estudios sobre la vitamina C intravenosa en la cardiología deberían distinguir claramente los mecanismos moleculares, las mediciones fisiológicas a corto plazo y los resultados clínicos más importantes.

Investigaciones neurológicas y neurodegenerativas

La vitamina C participa en muchos procesos biológicos importantes para el funcionamiento del sistema nervioso.

Incluyen la protección antioxidante, el metabolismo celular y las reacciones bioquímicas relacionadas con la síntesis de neurotransmisores.

El sistema nervioso es especialmente susceptible a trastornos del metabolismo energético y de la homeostasis oxidativa, ya que el funcionamiento adecuado de los neuronas depende de procesos celulares regulados de manera precisa.

El estrés oxidativo y la neuroinflamación se han estudiado en el contexto de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple.

Estas dependencias contribuyeron al aumento del interés en las moléculas implicadas en la protección antioxidante de los neuronas, incluida la vitamina C [20].

En estudios observacionales se han observado relaciones entre los niveles más altos de vitamina C en la sangre y determinados indicadores de salud cognitiva en poblaciones envejecientes.

Sin embargo, las relaciones observacionales no demuestran una relación causal.

Las personas con niveles más altos de vitamina C pueden diferir en su estilo de alimentación, estado general de nutrición, comportamientos de salud, enfermedades concomitantes u otros factores que afectan a las funciones cognitivas.

Por eso, la relación entre el nivel de vitamina C y el rendimiento cognitivo no demuestra que su administración intravenosa mejore la memoria o prevenga la neurodegeneración.

En los estudios preclínicos también se analizó si la vitamina C podría influir en la respuesta de los neuronas ante los daños oxidativos.

Estos modelos proporcionan información sobre los trayectos celulares, los procesos antioxidantes y los posibles mecanismos de neuroprotección.

Sin embargo, los resultados de los estudios en animales y los experimentos de laboratorio no se pueden extrapolar automáticamente a las enfermedades neurológicas en humanos.

Las pruebas relativas específicamente a la vitamina C intravenosa en enfermedades neurodegenerativas siguen siendo preliminares.

No hay suficientes fundamentos para afirmar que la administración intravenosa prevenga la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o otros trastornos neurológicos.

La importancia de la vitamina C para la biología neuronal está bien documentada, pero su posible papel clínico como intervención intravenosa requiere estudios separados.

Salud metabólica y enfermedades inflamatorias

Los trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2 y la obesidad, a menudo están asociados a un estado inflamatorio crónico de leve intensidad, a cambios en la señalización celular y a un estrés oxidativo intenso.

Estos procesos pueden influir en la sensibilidad a la insulina, la regulación de la glucemia, el funcionamiento de los vasos sanguíneos y el metabolismo de los tejidos.

Por eso, la vitamina C se ha estudiado en el contexto de los caminos metabólicos relacionados con la señalización insulínica, el transporte de glucosa y la expresión de citoquinas inflamatorias [21, 22].

Los resultados experimentales sugieren que el ascorbato puede influir en procesos bioquímicos seleccionados relacionados con la regulación del metabolismo.

Sin embargo, el cambio en la actividad del camino molecular no tiene por qué significar un mejor control del nivel de glucosa en sangre ni una mejora duradera de la salud metabólica.

En los estudios clínicos se analizó el nivel de vitamina C y su suplementación en personas con trastornos metabólicos.

En parte de los estudios sobre la administración intravenosa se observaron cambios en los biomarcadores del estrés oxidativo o en los indicadores inflamatorios.

Estas medidas pueden ayudar a describir las respuestas biológicas, pero su importancia clínica sigue siendo incierta sin una mejora simultánea de los resultados relevantes para los pacientes.

Por ejemplo, la reducción del nivel de marcadores de estrés oxidativo no implica automáticamente una mejora en la sensibilidad a la insulina, una regulación constante de la glucemia ni una reducción del riesgo de complicaciones relacionadas con la diabetes.

La forma en que se presentan los datos también influye en la interpretación de los estudios.

Los estudios sobre la vitamina C oral no pueden considerarse una prueba directa relacionada con la administración intravenosa, ya que los niveles en plasma y el curso de los procesos farmacocinéticos son diferentes.

En uno de los estudios citados sobre la vitamina C oral en pacientes con diabetes tipo 2 se observó una mejora parcial en el nivel de vitamina C, pero sin una mejora simultánea de la disfunción de la membrana vascular o de la resistencia a la insulina [22].

Esto demuestra por qué la restauración del nivel adecuado de la vitamina o el aumento de su concentración no tiene que llevar al efecto clínico deseado.

Los datos actuales justifican la investigación adicional sobre la función de la vitamina C en la biología del metabolismo, pero muchas preguntas sobre los resultados clínicos duraderos siguen sin respuesta.

Cuestiones de seguridad en los estudios científicos

En algunos estudios controlados, la vitamina C intravenosa se describió generalmente como bien tolerada. Sin embargo, los resultados sobre la tolerancia dependen de la población estudiada, las condiciones de exposición, los procedimientos de monitorización y la duración de la observación.

Un perfil de seguridad favorable en un solo estudio no significa que la intervención sea adecuada para cada persona.

Al evaluar la literatura sobre seguridad, varios factores fisiológicos son de especial importancia.

Función renal y metabolismo de los sulfatos

La función renal es importante, ya que el metabolismo y la eliminación de la vitamina C incluyen procesos que se producen en el sistema renal.

La vitamina C puede participar en la formación de sulfatos, y una mayor exposición a los sulfatos puede ser importante en personas con disfunción renal.

En estudios en los que participaron pacientes sometidos a hemodiálisis, se analizó la relación entre la administración intravenosa de vitamina C y la saturación con fosfato [32].

La acumulación de sulfato de calcio tiene importancia clínica, ya que en determinadas condiciones puede contribuir a complicaciones renales.

Estos resultados muestran por qué la función renal y el metabolismo de los sulfatos son elementos importantes para evaluar la seguridad de los estudios que incluyen una exposición elevada a la ascorbina.

Sin embargo, los resultados obtenidos en pacientes sometidos a hemodiálisis no deben generalizarse automáticamente a las personas con una función renal normal.

Deficiencia de la deshidrogenasa de glucosa-6-fosforanosa

La deshidrogenasa de glucosa-6-fosforan (G6PD) es un enzima que participa en el mantenimiento de la homeostasis oxidativa en las células rojas de la sangre.

Las personas con deficiencia de G6PD pueden tener una capacidad limitada para proteger los glóbulos rojos contra ciertos tipos de estrés oxidativo.

Por eso, la elevada exposición farmacológica al ascorbato plantea preocupaciones sobre la posibilidad de hemólisis en personas susceptibles.

La hemólisis significa la descomposición de las células sanguíneas rojas, lo que puede conducir a complicaciones clínicamente importantes.

Por esta razón, el estado de G6PD constituye un elemento importante en la evaluación de la seguridad en los estudios clínicos de la administración intravenosa de vitamina C en dosis altas [1].

Este asunto muestra que la seguridad de la intervención puede depender de características biológicas individuales, y no solo de la sustancia misma.

Exceso de hierro y su metabolismo

La vitamina C participa en el metabolismo del hierro y puede aumentar la absorción del hierro no heme durante la administración oral.

Esta correlación llevó a los investigadores a ser cautelosos en sus consideraciones sobre las enfermedades relacionadas con la acumulación excesiva de hierro, como la hemochromatosis [20].

Sin embargo, el efecto de la vitamina C oral en la absorción intestinal del hierro no debe ser confundido con los mecanismos que se producen durante la administración intravenosa.

El tema más amplio se refiere a las interacciones entre el ascorbato, la disponibilidad de hierro y las reacciones oxidativas-reductivas.

El hierro puede participar en reacciones redox y la forma en que se regula en el organismo puede influir en los procesos oxidativos en determinadas condiciones.

Por eso, los trastornos relacionados con la acumulación excesiva de hierro siguen siendo relevantes en el debate sobre la seguridad, aunque el significado exacto de estas relaciones depende de la situación clínica y la vía de administración.

¿Por qué el control médico tiene importancia?

Las cuestiones de seguridad presentadas muestran que la acción biológica de la vitamina C intravenosa depende de algo más que solo de su concentración en la sangre.

La función renal, las deficiencias enzimáticas, el metabolismo del hierro, las enfermedades concomitantes y otros factores fisiológicos pueden influir en la respuesta individual del organismo.

Los estudios científicos también se llevan a cabo de acuerdo con determinados criterios de calificación para los participantes, procedimientos de monitoreo y normas de evaluación de los eventos adversos.

Por eso, las observaciones de una buena tolerancia en condiciones controladas no deben ser consideradas como una prueba que respalde la administración sin supervisión médica.

La ausencia de complicaciones reportadas en un pequeño estudio no excluye los efectos secundarios raros ni los riesgos que se presentan en otras poblaciones.

Las conclusiones fiables sobre la seguridad requieren estudios debidamente diseñados, un seguimiento adecuado y una observación adecuada durante un período prolongado.

Investigaciones bioquímicas y farmacocinéticas más amplias

Además de los estudios clínicos sobre enfermedades específicas, los científicos siguen analizando la vitamina C en condiciones de exposición que se alejan de la fisiología normal.

Estos estudios se centran en las relaciones entre el nivel de ascorbato, las reacciones redox, la señalización celular y la respuesta tisular.

Una de las preguntas de investigación más importantes se refiere a cómo los altos niveles extracelulares afectan al desarrollo de peróxido de hidrógeno y a la equilibridad entre los procesos antioxidantes y peroxidantes.

Un tema adicional se refiere al funcionamiento del endotelio, incluyendo las relaciones entre el estrés oxidativo, la señalización del óxido nítrico y la reactividad de las arterias.

En los estudios inmunológicos también se analizaron cómo la disponibilidad del ascorbato afecta a los mediadores inflamatorios, la actividad de las células inmunitarias y las respuestas celulares al estrés fisiológico.

Una aproximación basada en la biología sistémica puede ayudar a analizar estas relaciones mediante el estudio simultáneo de múltiples vías moleculares, en lugar de centrarse en una única reacción aislada.

Sin embargo, los resultados de estos estudios deben permanecer relacionados con los modelos experimentales en los que se obtuvieron.

El cambio en la expresión de genes, los niveles de citoquinas o el nivel de un marcador oxidativo no es suficiente para demostrar un efecto terapéutico.

De igual manera, un mecanismo tan favorable observado experimentalmente no significa que el resultado clínico correspondiente realmente se produzca.

El valor de estos estudios radica en explicar cómo actúa la vitamina C en diferentes condiciones biológicas, y en identificar preguntas que puedan ser verificadas en estudios más rigurosos.

Sin embargo, no sustituyen a los datos provenientes de los estudios clínicos controlados.

Resumen

La vitamina C intravenosa ocupa un lugar especial en los estudios biomédicos, ya que su farmacocinética difiere significativamente de la farmacocinética de la vitamina C ingerida por vía oral.

Debido a la omisión de la absorción intestinal, la administración intravenosa puede conducir transitoriamente a concentraciones en plasma significativamente superiores a los valores fisiológicos habituales.

Estas concentraciones se convirtieron en la base de los estudios sobre los procesos bioquímicos relacionados con el estrés oxidativo, la formación de peróxido de hidrógeno, la señalización inmunológica, el funcionamiento del endotelio y el metabolismo celular.

En concentraciones fisiológicas, la vitamina C participa principalmente en la protección antioxidante y en las reacciones bioquímicas necesarias. En concentraciones farmacéuticas, también puede mostrar un efecto peroxidativo dependiente de las condiciones en ciertos sistemas experimentales.

Esta dependencia del efecto en función del nivel de concentración es una de las principales razones por las que los científicos se interesan por la vitamina C intravenosa.

Sin embargo, la exposición farmacológica no se traduce automáticamente en una eficacia clínica.

Los estudios de laboratorio han identificado mecanismos que pueden ser relevantes en la oncología, las enfermedades críticas, los trastornos metabólicos, la fisiología del sistema cardiovascular y los procesos neurológicos.

En algunos estudios clínicos tempranos también se observaron cambios en los biomarcadores, parámetros fisiológicos o resultados reportados por los pacientes.

Sin embargo, los resultados obtenidos en estos ámbitos siguen siendo variados.

En la terapia intensiva y los estudios sobre la septicemia, los estudios aleatorizados más amplios no demostraron una mejora consistente en los principales resultados clínicos. En oncología, las observaciones de laboratorio y los informes preliminares sobre la calidad de vida no confirmaron una ventaja coherente en cuanto a la supervivencia.

En los estudios cardiovasculares y metabólicos se han registrado cambios biológicos selectivos a corto plazo, pero los datos sobre una mejora duradera de los principales resultados de salud siguen siendo limitados.

Los estudios neurológicos proporcionan información importante sobre la función de la vitamina C en la biología neuronal, mientras que las pruebas que apoyan su administración intravenosa en enfermedades neurodegenerativas aún son preliminares.

La seguridad también requiere una interpretación cuidadosa.

La función renal, el metabolismo de los azufres, la deficiencia de G6PD, los trastornos relacionados con el hierro y las características clínicas individuales pueden influir en el riesgo. Por lo tanto, los resultados obtenidos en condiciones controladas de investigación no deben aplicarse a la administración sin supervisión médica.

En general, la vitamina C intravenosa sigue siendo un objeto de investigación farmacéutica, bioquímica y clínica, y no una forma de tratamiento generalmente aceptada para todos los trastornos mencionados.

Los futuros estudios deberían aclarar qué mecanismos biológicos son realmente importantes desde el punto de vista clínico, cómo las características individuales de los pacientes afectan a la respuesta y si los efectos observados se traducen en una mejora duradera de los resultados relevantes para los pacientes.

Lo más importante sigue siendo la distinción entre la demostración del efecto bioquímico y la confirmación de una ventaja clínica significativa.

Descargo de responsabilidad

Este artículo tiene carácter exclusivamente educativo y científico-informacional. Presenta los estudios publicados sobre la vitamina C intravenosa, incluyendo su farmacocinética, mecanismos redox, señalización inmunológica, resultados de estudios clínicos y aspectos de seguridad.

No constituye consejo médico, no recomienda la administración intravenosa de vitamina C, no establece esquemas de tratamiento ni apoya su uso en el tratamiento de cáncer, sepsis, enfermedades cardiovasculares, trastornos neurológicos, enfermedades metabólicas o otros trastornos.

Los resultados de los estudios de laboratorio, los experimentos en animales, los cambios en los biomarcadores y las observaciones clínicas preliminares no deben interpretarse como evidencia de eficacia terapéutica ni de seguridad en humanos.

Las decisiones clínicas relacionadas con la deficiencia de vitamina C, la suplementación, los preparados intravenosos o cualquier intervención médica deben ser evaluadas por personal de salud calificado, teniendo en cuenta los datos clínicos disponibles, la información normativa y la situación individual del paciente.

Referencias

  1. Riordan H. El Protocolo Riordan para la administración intravenosa de vitamina C (IVC) en el tratamiento adjuvante del cáncer: IVC como modificador de la respuesta quimioterapéutica y biológica. Tratamiento ortomolecular de enfermedades crónicas, editado por AW Saul, Basic Health Publications, Inc. 2014:750-66.
  2. Hiedra R, Lo KB, Elbashabsheh M, Gul F, Wright RM, Albano J, et al. Uso de vitamina C intravenosa en pacientes con COVID-19: un estudio de casos. Expert Rev Anti Infect Ther [Internet]. 2020 Dec 1 [cita previa 2025 Feb 2];18(12):1259-61.
  3. Lamontagne F, Masse MH, Menard J, Sprague S, Pinto R, Heyland DK, et al. Vitamina C intravenosa en adultos con sepsis en la unidad de cuidados intensivos. N Engl J Med [Internet]. 2022 Jun 23 [citado 2025 Feb 2];386(25):2387-98.
  4. Carpenter K.J. La historia del escorbuto y la vitamina C. Cambridge University Press; 198829 de abril.
  5. Jacob RA. Introducción: Tres Eras del Descubrimiento de la Vitamina C. En: Harris JR, editor. Bioquímica Subcelular [Internet]. Boston, MA: Springer US; 1996 [citado el 2 de febrero de 2025]. pp. 1-16. (Harris JR, editor. Bioquímica Subcelular; vol. 25).
  6. Hickey S, Roberts HJ, Miller NJ. Farmacocinética de la vitamina C oral. J Nutr Environ Med [Internet]. 2008 Jan [citado 2025 Feb 2];17(3):169-77.
  7. Padayatty SJ, Sun H, Wang Y, Riordan HD, Hewitt SM, Katz A, et al. Farmacocinética de la vitamina C: implicaciones para su uso oral e intravenoso. Ann Intern Med [Internet]. 2004 Apr 6 [citado 2025 Feb 2];140(7):533.
  8. Paulsen G, Cumming KT, Hamarsland H, Børsheim E, Berntsen S, Raastad T. ¿La suplementación con vitamina C y E puede alterar las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento de fuerza? BMC Sports Sci Med Rehabil [Internet]. 2014 Dec [citado 2025 Feb 2];6(1):28.
  9. Evans LW, Zhang F, Omaye ST. La suplementación con vitamina C reduce el estrés oxidativo inducido por el ejercicio y aumenta la fuerza muscular máxima. Food and Nutrition Sciences. 2017 Aug 2;8(8):812-22.
  10. Doseděl M, Jirkovský E, Macáková K, Krčmová LK, Javorská L, Pourová J, Mercolini L, Remião F, Nováková L, Mladěnka P, Oemonom. Vitamina C – fuentes, papel fisiológico, cinética, deficiencia, uso, toxicidad y determinación. Nutrients. 2021 Feb 13;13(2):615.
  11. Li YR, Zhu H. La vitamina C en la intervención en el sepsis: desde la bioquímica redox hasta la medicina clínica. Mol Cell Biochem [Internet]. 2021 Dec [citado 2025 Feb 2];476(12):4449-60.
  12. Pullar JM, Carr AC, Vissers M. El papel de la vitamina C en la salud de la piel. Nutrients. 2017 Aug;9(8):866.
  13. Naidu KA. ¿La vitamina C en la salud y la enfermedad humana sigue siendo un misterio? Una visión general. Nutr J [Internet]. 2003 Aug 21 [citado 2025 Feb 2];2(1):7.
  14. Kashiouris MG, L’Heureux M, Cable CA, Fisher BJ, Leichtle SW, Fowler AA. El papel emergente de la vitamina C en el tratamiento de la sepsis. Nutrients. 2020 Jan 22;12(2):292.
  15. Xu C, Yi T, Tan S, Xu H, Hu Y, Ma J, Xu J. Asociación entre la suplementación oral o intravenosa con vitamina C y la mortalidad: una revisión sistemática y una meta-análisis. Nutrients. 2023 Apr 12;15(8):1848.
  16. Wilson JX. Mecanismo de acción de la vitamina C en la sepsis: el ascorbato modula la señalización redox en el endotelio. BioFactors [Internet]. 2009 Jan [citado en 2025 Feb 2];35(1):5-13.
  17. He Z, Li X, Yang H, Wu P, Wang S, Cao D, Guo X, Xu Z, Gao J, Zhang W, Luo X. Efectos de la suplementación oral con vitamina C en la salud hepática y los parámetros relacionados en pacientes con enfermedad hepática grasa no alcohólica: un ensayo clínico aleatorizado. Frontiers in nutrition. 2021 Sep 14;8:745609.
  18. Traber MG, Buettner GR, Bruno RS. La relación entre el estado de vitamina C, el eje intestino-órgano hepático y la síndrome metabólica. Redox biology. 2019 Feb 1;21:101091.
  19. Morelli MB, Gambardella J, Castellanos V, Trimarco V, Santulli G. Vitamina C y enfermedad cardiovascular: una actualización. Antioxidantes. 2020 Dec 3;9(12):1227.
  20. Kocot J, Luchowska-Kocot D, Kiełczykowska M, Musik I, Kurzepa J. ¿El vitamina C influye en las enfermedades neurodegenerativas y los trastornos mentales? Nutrients. 2017 Jun 27;9(7):659.
  21. Gonzalez MJ, Miranda-Massari JR, Olalde J. Vitamina C y función mitocondrial en la salud y el ejercicio. En Molecular Nutrition and Mitochondria 2023 January 1 (pp. 225-242). Academic Press.
  22. Chen H, Karne RJ, Hall G, Campia U, Panza JA, Cannon RO, et al. La vitamina C oral en dosis altas repara parcialmente el estado de vitamina C en pacientes con diabetes tipo 2 y un estado de vitamina C bajo, pero no mejora la disfunción endotelial ni la resistencia a la insulina. Am J Physiol-Heart Circ Physiol [Internet]. 2006 Jan [citado 2025 Feb 2];290(1):H137-45.
  23. Peake JM. Vitamina C: los efectos del ejercicio y las exigencias del entrenamiento. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism. 2003 Jun 1;13(2):125-51
  24. Lewis N, Hodgson A, Khanbhai T, Sygo J, Mazur J, Smith C, Catterson P, Pedlar C. Aumento de los productos de nutrición intravenosa entre los atletas profesionales de deportes de equipo: ¿hay motivos para preocuparse? British Journal of Sports Medicine. 2022 Nov 1;56(21):1204-5.
  25. Burri BJ, Jacob RA. El metabolismo humano y las necesidades de vitamina C. ANTIOXIDANTS IN HEALTH AND DISEASE SERIES. 1997 Mayo 5:341-66.
  26. Padayatty S, Levine M. Vitamina C: lo conocido y lo desconocido y el oro promedio. Oral Dis [Internet]. 2016 Sep [citado en 2025 Feb 2];22(6):463-93.
  27. Wacker DA, Burton SL, Berger JP, Hegg AJ, Heisdorffer J, Wang Q, Medcraft EJ, Reilkoff RA. Evaluación de la vitamina C en el shock séptico: un ensayo aleatorizado y controlado de la monoterapia con vitamina C. Critical Care Medicine. Mayo de 2022;50(5):e458-67.
  28. Cameron E. Protocolo para el uso de la vitamina C en el tratamiento del cáncer. Hipótesis médicas. 1991 Nov 1;36(3):190-4.
  29. Olczak-Pruc M, Swieczkowski D, Ladny JR, Pruc M, Juarez-Vela R, Rafique Z, Peacock FW, Szarpak L. Vitamin C Supplementation for the Treatment of COVID-19: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2022; 14: 4217 [Internet]. 2022.
  30. Xu F, Wen Y, Hu X, Wang T, Chen G. Uso potencial de la vitamina C para prevenir el daño renal en pacientes con COVID-19. Diseases. 2021 Jun 28;9(3):46.
  31. Honore PM, Spapen HD, Marik P, Boer W, Oudemans-van Straaten H. Dosing vitamin C in critically ill patients with special attention to renal replacement therapy: a narrative review. Annals of intensive care. 2020 Dec;10:1-8.
  32. Canavese C, Petrarulo M, Massarenti P, Berutti S, Fenoglio R, Pauletto D, Lanfranco G, Bergamo D, Sandri L, Marangella M. La administración a dosis bajas a largo plazo de vitamina C por vía intravenosa conduce a una supersaturación del calcio en la orina en pacientes hemodiálisis. American journal of kidney diseases. 2005 Mar 1;45(3):540-9.

 

 

BioEvidenceHub
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.