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NAD+

Beneficios del NAD+: ¿qué dice realmente la ciencia?

Algunas fuentes formulan afirmaciones cautelosas, como „puede apoyar la energía celular”, mientras que otras presentan afirmaciones mucho más lejanas, por ejemplo, „revierte el proceso de envejecimiento”. Este artículo se centra en lo que realmente muestran las investigaciones publicadas en células, modelos animales y ensayos clínicos en humanos. Las evidencia se han organizado según los mecanismos biológicos, con una distinción clara entre los procesos bien documentados y los beneficios demostrados en humanos. Los resultados aquí analizados reflejan los datos científicos y no deben interpretarse como afirmaciones médicas confirmadas.

¿Qué vincula realmente la investigación con los niveles de NAD+?

Antes de analizar las categorías individuales de beneficios potenciales, es importante establecer el contexto científico adecuado. El NAD+ es una coenzima que participa en cientos de reacciones celulares, por lo que las investigaciónes que lo vinculan con procesos relacionados con la salud abarcan un espectro muy amplio de la biología, incluido el metabolismo energético, la reparación del ADN, la regulación génica y otras funciones celulares.

Un papel biológico tan amplio es una de las razones por las cuales las afirmaciones sobre el NAD+ pueden parecer muy amplias. Sin embargo, la solidez de la evidencia varía considerablemente según la afirmación específica. Algunas relaciones, como el papel del NAD+ en el metabolismo energético, pertenecen a la bioquímica establecida desde hace mucho tiempo. Otras cuestiones, como si el aumento de NAD+ mediante suplementación proporciona beneficios clínicos específicos en humanos, son mucho más nuevas, menos ciertas y a menudo están respaldadas por resultados ambiguos [1,2].

Estos dos tipos de evidencia no deben tratarse como equivalentes. Demostrar que el NAD+ es necesario para un proceso biológico específico no es lo mismo que probar que la suplementación con un precursor de NAD+ mejora un resultado de salud concreto en humanos. Mantenemos esta distinción a lo largo de todo el artículo.

Energía celular y función mitocondrial

Las bases biológicas en esta área están bien establecidas. El NAD+ desempeña un papel crucial en los procesos mediante los cuales las células convierten los nutrientes en ATP, la principal forma de energía celular utilizable. Participa en la transferencia de electrones durante la glucólisis, el ciclo del ácido cítrico y la cadena de transporte de electrones mitocondrial [1]. Es un elemento fundamental de la bioquímica celular.

Las pruebas clínicas en humanos que relacionan la suplementación con precursores de NAD+ con efectos funcionales relacionados con la energía son más limitadas, aunque en algunos estudios se han observado cambios mensurables.

En un ensayo aleatorizado, controlado con placebo y de dosis múltiples, 80 personas sanas de mediana y tercera edad recibieron 300 mg, 600 mg o 900 mg de NMN al día durante 60 días. Los participantes de los grupos de dosis más altas mostraron una mejora en los resultados de la prueba de marcha de 6 minutos en comparación con el valor inicial. Este resultado puede estar relacionado con cambios en el metabolismo energético, pero los investigadores lo consideraron un resultado exploratorio que requiere confirmación en estudios más grandes y específicos [3].

En otro estudio, a 12 hombres mayores se les administró ribósido de nicotinamida durante 21 días. La intervención alteró significativamente el metaboloma del NAD+ en el músculo e indujo patrones transcripcionales asociados con una menor señalización inflamatoria en el músculo esquelético. Sin embargo, no se observaron mejoras significativas en la fuerza de prensión manual, la fuerza relativa ni en los parámetros de la bioenergética mitocondrial del músculo esquelético, incluida la fosforilación oxidativa dependiente de los complejos I y II y el contenido mitocondrial [4].

Este es un ejemplo importante de un patrón más amplio observado en la investigación sobre el NAD+. El aumento de los niveles de NAD+ o de sus metabolitos relacionados en la sangre o los tejidos no conduce automáticamente a una mejora mensurable de cada resultado funcional que teóricamente pueda vincularse a estas vías.

Reparación del ADN y mantenimiento de la función celular

La relación mecanística entre el NAD+ y la reparación del ADN está bien documentada.

Las enzimas PARP, o poli(ADP-ribosa) polimerasas, participan en la detección y reparación del daño en el ADN. Estas enzimas utilizan NAD+ como sustrato en el proceso de reparación, lo que significa que la actividad de reparación del ADN consume directamente el NAD+ celular [5].

Esta dependencia es una de las razones por las cuales el aumento del daño en el ADN asociado con la edad se considera un posible factor contribuyente a la disminución de la disponibilidad de NAD+ con el envejecimiento. Una mayor activación de las vías de reparación dependientes de PARP puede aumentar el consumo de NAD+ [2].

Estudios con células de pacientes también analizaron cómo los complejos de reparación del ADN se forman y se disocian en los sitios de daño. Estos resultados sugieren que las interacciones entre la actividad de PARP, la disponibilidad de NAD+ y la enzima SIRT6 dependiente de NAD+ pueden influir en el tiempo y la regulación de los procesos de reparación [5].

Estos son estudios mecanicistas detallados en el campo de la biología celular. Sin embargo, los datos clínicos directos en humanos que demuestran que la suplementación con precursores de NAD+ mejora la capacidad general de reparación del ADN, reduce el daño al ADN o conduce a efectos clínicamente significativos relacionados con la reparación del ADN siguen estando mucho menos desarrollados que la evidencia molecular básica.

Activación de las sirtuinas y su relación con la longevidad

La relación entre el NAD+ y las sirtuinas es una de las principales razones del interés por el NAD+ en la investigación sobre el envejecimiento y la longevidad.

Las sirtuinas son una familia de siete enzimas, desde la SIRT1 hasta la SIRT7, que requieren NAD+ como sustrato. Eliminan grupos acetilo de las proteínas y participan en procesos relacionados con la regulación génica, el funcionamiento mitocondrial, la inflamación, el metabolismo y la respuesta celular al estrés [1,2].

Dado que el NAD+ es esencial para la actividad de las sirtuinas, la cantidad de NAD+ disponible en la célula puede influir en estos procesos enzimáticos. Esto constituye la base biológica principal de la investigación sobre si los cambios en la disponibilidad de NAD+ pueden afectar a las vías relacionadas con el envejecimiento y el mantenimiento de las funciones celulares normales.

Los estudios en animales han arrojado resultados significativos en esta área. En un estudio frecuentemente citado, la administración de ribosóxido de nicotinamida a ratones activó la respuesta mitocondrial a las proteínas mal plegadas y se asoció con la prolongación de la vida y la mejora de la función de las células madre musculares. Este estudio aumentó significativamente el interés científico en los precursores de NAD+ como posibles moduladores de los procesos biológicos relacionados con el envejecimiento.

Sin embargo, estos resultados provienen de un modelo animal. Ningún ensayo clínico en humanos ha demostrado directamente que la suplementación con precursores de NAD+ prolongue la vida humana. La longevidad en sí misma también es un criterio de valoración difícil de estudiar directamente en intervenciones clínicas, ya que dichos estudios requerirían un período de seguimiento extremadamente largo.

En un ensayo de fase I en humanos, denominado NADPARK, se administró ribósido de nicotinamida por vía oral a pacientes con enfermedad de Parkinson. El estudio demostró que el NR aumentaba los niveles de NAD+ en el cerebro y se asociaba con cambios en los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo relacionados con la inflamación y procesos propios de la enfermedad, así como con ligeros cambios clínicos [6].

Estos resultados proporcionan datos preliminares de ensayos en humanos que indican que el aumento de NAD+ puede inducir efectos biológicos medibles en una población con una enfermedad neurológica. Sin embargo, este fue un estudio de fase I diseñado principalmente para evaluar la seguridad, la viabilidad y la actividad biológica. No estaba destinado a proporcionar pruebas concluyentes de un efecto modificador de la enfermedad.

La interpretación más precisa es, por lo tanto, que la relación entre el NAD+ y las sirtuinas está bien establecida a nivel molecular, los estudios en animales han arrojado varios resultados importantes sobre los efectos biológicos posteriores, y los primeros estudios en humanos han mostrado señales biológicas y clínicas en contextos seleccionados. Sin embargo, no se ha demostrado en ensayos clínicos que el aumento de NAD+ active las sirtuinas de una manera que conduzca a la prolongación de la vida humana.

¿Qué está establecido y qué se sigue investigando?

Al analizar todas las pruebas analizadas anteriormente, vale la pena separar los resultados según su nivel de confirmación científica.

Entre las bases bioquímicas bien establecidas se encuentran el papel del NAD+ como transportador de electrones en el metabolismo energético celular, su función como sustrato esencial para las sirtuinas y las PARP, la existencia de la vía de recuperación del NAD+, que permite la reutilización de la nicotinamida, y las observaciones que indican que los niveles de NAD+ disminuyen con la edad en la sangre y en varios tejidos [1,2].

Los ensayos clínicos en humanos proporcionan evidencia bastante consistente de que el ribósido de nicotinamida oral y el NMN pueden aumentar los niveles de NAD+ en la sangre, a menudo de forma dependiente de la dosis, como se ha demostrado en múltiples ensayos aleatorizados controlados con placebo [3,4]. Un metaanálisis de 40 estudios con 14 750 personas también mostró una reducción estadísticamente significativa en las concentraciones de triglicéridos, colesterol total y colesterol LDL en las intervenciones con precursores de NAD+ analizadas conjuntamente [7].

Las pruebas en humanos sobre los efectos funcionales son menos consistentes. En algunos estudios se ha observado una mejora de parámetros como la capacidad de marcha [3], mientras que otros no han mostrado cambios significativos en la fuerza ni en la bioenergética mitocondrial del músculo esquelético a pesar de un aumento claro de los metabolitos relacionados con el NAD+ [4].

Los resultados del ensayo de fase I sobre la enfermedad de Parkinson también siguen siendo preliminares. El estudio NADPARK mostró cambios en los niveles de NAD+ en el cerebro y en biomarcadores relacionados con la enfermedad, pero se necesitan estudios confirmatorios más grandes antes de sacar conclusiones sobre la eficacia clínica [6].

Otras afirmaciones permanecen principalmente a nivel mecanicista o preclínico. Esto se aplica, entre otras cosas, a la mejora directa de la capacidad de reparación del ADN en humanos como criterio de valoración clínico y a la prolongación de la vida o de la esperanza de vida saludable. Estos conceptos son biológicamente plausibles y están respaldados por investigaciones de laboratorio o en animales, pero no se han demostrado directamente en estudios en humanos [5].

Beneficios según la forma: ¿difieren las inyecciones y los suplementos?

La vía de administración se discute a menudo como si determinara por sí sola la eficacia de la intervención relacionada con el NAD+. Las pruebas disponibles no respaldan tal suposición.

El NR y el NMN por vía oral tienen la mayor base de ensayos clínicos en humanos aleatorizados y controlados con placebo de entre las vías de administración discutidas aquí. Múltiples estudios han demostrado sistemáticamente que estos precursores orales pueden aumentar los niveles de NAD+ circulante y de metabolitos relacionados [3,4,7].

La administración directa de NAD+ mediante inyección o infusión intravenosa tiene una base de ensayos clínicos controlados considerablemente menor. Una revisión sistemática de 2026 no encontró ensayos controlados de resultados elegibles sobre el NAD+ intravenoso o intramuscular específicamente para fines generales de antienvejecimiento o bienestar, a pesar del uso comercial generalizado de estas formas [8].

Esto no significa que el NAD+ inyectable o intravenoso sea ineficaz. Significa, en cambio, que la cantidad y calidad de las pruebas controladas actualmente disponibles en estudios con humanos son decididamente mayores para los precursores de NAD+ por vía oral que para el NAD+ inyectable o intravenoso en el uso general para el bienestar.

Las afirmaciones de que una vía de administración es intrínsecamente mejor deben tomarse con cautela, a menos que estén respaldadas por ensayos clínicos directos en humanos de tipo cabeza a cabeza (head-to-head) que evalúen los mismos resultados.

Limitaciones de la evidencia actual

  • Gran parte de las pruebas mecanicistas y relacionadas con la longevidad analizadas en este artículo, especialmente las relativas a la relación entre las sirtuinas, el metabolismo del NAD+ y la esperanza de vida, proceden de estudios celulares y modelos animales. La investigación en humanos se ha centrado principalmente en la seguridad, los biomarcadores y determinados resultados funcionales, y no en la esperanza de vida ni en todo el abanico de efectos sugeridos por los estudios preclínicos [2,6].
  • Los estudios en humanos muestran consistentemente que los precursores de NAD+ pueden aumentar los niveles de NAD+ en sangre; sin embargo, los resultados funcionales, como la fuerza, la bioenergética mitocondrial y la función cognitiva, han sido inconclusos. Algunos estudios muestran mejoras medibles, mientras que otros no encuentran un efecto significativo en la misma categoría general de resultados [3,4].
  • Las pruebas procedentes de metaanálisis que indican una mejora en los parámetros lipídicos combinan varios precursores de NAD+ diferentes, incluidos el NR, el NMN, la niacina y la nicotinamida. Por lo tanto, estos resultados no pueden atribuirse automáticamente a un solo compuesto específico [7].
  • La cantidad y la calidad de las pruebas varían significativamente según la vía de administración. Las cápsulas orales de precursores cuentan con un respaldo mucho mayor de ensayos clínicos controlados que el NAD+ inyectivo o intravenoso utilizado para fines generales de bienestar [8].
  • Los cambios en la concentración de NAD+, metabolitos, patrones de expresión génica u otros biomarcadores no implican automáticamente una mejora en los síntomas, los resultados de las enfermedades, la esperanza de vida o el estado de salud general.
  • El hecho de que el NAD+ sea necesario en una vía biológica específica no demuestra que aumentar sus niveles por encima de los valores fisiológicos vaya a mejorar el funcionamiento de dicha vía ni a reportar un beneficio clínico.
  • Los resultados de estudios celulares y en animales no deben presentarse como efectos confirmados en humanos si no se han replicado en ensayos clínicos adecuadamente diseñados.

Descargo de responsabilidad

El artículo tiene un carácter exclusivamente educativo y de resumen de investigaciones científicas. No constituye asesoramiento médico, diagnóstico, recomendaciones terapéuticas ni recomendaciones para el uso de NAD+, precursores de NAD+, suplementos, inyecciones o terapias intravenosas.

El NAD+ y sus precursores no deben presentarse como métodos aprobados por la FDA o la EMA para prevenir, tratar o curar enfermedades, a menos que se trate de un producto medicinal y una indicación específicos aprobados.

La evidencia aquí resumida incluye bioquímica básica, estudios celulares, estudios en animales y ensayos clínicos en humanos que se encuentran en varias etapas de desarrollo. Los resultados relacionados con biomarcadores, vías moleculares o modelos animales no deben interpretarse como beneficios médicos confirmados en humanos. Antes de comenzar a usar un nuevo suplemento o terapia, debe consultar a un profesional de la salud calificado, especialmente durante el embarazo o la lactancia, al tratar una enfermedad crónica o al tomar medicamentos recetados simultáneamente.

Referencias

[1] Yoshino, J., Baur, J. A., & Imai, S. (2018). Intermedios de NAD+: La biología y el potencial terapéutico de NMN y NR. *Cell Metabolism*, 27(3), 513–528. https://doi.org/10.1016/j.cmet.2017.11.002
[2] Covarrubias, A. J., Perrone, R., Grozio, A., & Verdin, E. (2021). NAD+ metabolism and its roles in cellular processes during ageing. *Nature Reviews Molecular Cell Biology*, 22(2), 119–141. https://doi.org/10.1038/s41580-020-00313-x
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[8] Gallagher, C., & Emmanuel, O. O. (2026). NAD+ supplementation for anti-aging and wellness: A PRISMA-guided systematic review of preclinical and clinical evidence. *Ageing Research Reviews*, 116, 103057. https://doi.org/10.1016/j.arr.2026.103057

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