La conexión bioquímica entre el NAD+ y el metabolismo energético celular es real y está bien documentada. Sin embargo, pasar de afirmar que „el NAD+ participa en la producción de energía” a afirmar que „tomar un suplemento de NAD+ te hará sentir con más energía” requiere varias suposiciones que los datos actuales de estudios en humanos no respaldan por completo. En este artículo explicamos el mecanismo subyacente, diferenciamos entre NAD+ y NADH y analizamos lo que realmente se ha medido en estudios en humanos en relación con la energía y el rendimiento físico.
¿Aumenta el NAD+ directamente la energía o es una simplificación excesiva?
La respuesta corta es: el NAD+ es esencial para la producción de energía celular, pero afirmar que „aumenta la energía” es una descripción simplificada de un proceso metabólico mucho más complejo. Dicha simplificación puede generar expectativas que van más allá de lo que se ha demostrado en ensayos clínicos con humanos.
El NAD+ no produce energía directamente del mismo modo en que la cafeína provoca un efecto estimulante ni como los carbohidratos aportan calorías que pueden utilizarse para producir energía. En su lugar, el NAD+ actúa como un transportador de electrones esencial en las reacciones bioquímicas relacionadas con la conversión de nutrientes en ATP, es decir, trifosfato de adenosina, que es la principal forma de energía utilizable dentro de las células [1].
Cuando la disponibilidad de NAD+ se reduce, ciertos procesos metabólicos dependientes del mismo pueden verse alterados, lo que ayuda a explicar por qué la disminución de los niveles de NAD+ se ha asociado con cambios en el metabolismo energético en diversos modelos de investigación [1,2]. Sin embargo, el hecho mismo de que el NAD+ sea esencial para que se produzcan estas reacciones no significa automáticamente que aumentar los niveles de NAD+ o de sus precursores por encima del nivel basal de una persona vaya a provocar un aumento notable de la energía percibida subjetivamente. Esta es una cuestión distinta que requiere evidencia clínica directa.
El mecanismo real: el papel del NAD+ en la producción de ATP
El papel del NAD+ en el metabolismo energético se entiende mejor cuando el proceso se divide en sus principales etapas bioquímicas.
La descomposición de los nutrientes comienza, entre otras cosas, durante la glucólisis y el ciclo del ácido cítrico. Durante estas reacciones, las enzimas toman electrones de moléculas derivadas de carbohidratos y grasas. El NAD+ acepta estos electrones y se convierte en su forma reducida, el NADH [1].
A continuación, el NADH transporta estos electrones a la cadena de transporte de electrones mitocondrial. En el complejo I, los electrones procedentes del NADH entran en la cadena y pasan a través de una serie de complejos proteicos. La energía liberada durante este flujo se utiliza para bombear protones a través de la membrana mitocondrial interna [1].
El gradiente de protones resultante proporciona la energía necesaria para que la ATP sintasa produzca ATP. El ATP se utiliza luego en todo el organismo en procesos que requieren energía, como la contracción muscular, la conducción nerviosa, el transporte de iones, la biosíntesis y el mantenimiento adecuado de la función celular.
Tras la transferencia de electrones, el NADH se convierte de nuevo en NAD+. El NAD+ regenerado puede participar entonces en el siguiente ciclo del metabolismo de nutrientes y del transporte de electrones [1].
Este proceso tiene lugar de forma constante en todo el organismo y con una intensidad muy elevada. Los estudios que analizan la síntesis y el recambio de NAD+ han demostrado que el metabolismo del NAD+ difiere significativamente entre los tejidos, lo que refleja diferencias en la demanda metabólica y las funciones celulares [3]. Por esta razón, una única medición de NAD+ en sangre no refleja necesariamente el panorama completo del metabolismo energético dependiente de NAD+ en tejidos específicos, como el músculo esquelético, el hígado, el corazón o el cerebro.
NAD+ a NADH: ¿qué forma tiene mayor relación con la energía útil?
La diferencia entre NAD+ y NADH es significativa, ya que ambas formas desempeñan funciones bioquímicas relacionadas pero distintas.
El NADH es la forma reducida de una molécula y transporta electrones de alta energía a la cadena de transporte de electrones mitocondrial, donde contribuyen a la producción de ATP. El NAD+ es la forma oxidada y actúa como un aceptor de electrones que se convierte en NADH durante el metabolismo de los nutrientes [1].
En este sentido bioquímico estrecho, el NADH está más directamente implicado en el suministro de electrones a las mitocondrias en un momento dado. Sin embargo, esto no significa que el NADH sea intrínsecamente más importante que el NAD+ ni que deba considerarse la forma preferida para aumentar la energía.
La disponibilidad de NAD+ determina si las células pueden seguir aceptando electrones durante la glucólisis y otras vías metabólicas. Si hay muy poco NAD+ disponible, estas reacciones pueden ralentizarse, ya que se dispone de una menor cantidad de NAD+ oxidado para convertirse en NADH. Ambas formas funcionan, por lo tanto, como parte del mismo ciclo redox continuo.
El NAD+ también tiene funciones biológicas importantes que el NADH no cumple de la misma manera. Es requerido como sustrato por las sirtuinas y las enzimas PARP, que participan, entre otras cosas, en la regulación genética, la respuesta celular al estrés y la reparación del ADN [1,2].
La relación entre ellos es, por tanto, de naturaleza complementaria y no competitiva. El NADH transporta electrones utilizados directamente en la producción de ATP, mientras que el NAD+ se necesita tanto para la regeneración del NADH como para apoyar varias vías de señalización y enzimáticas distintas.
Esta distinción también ayuda a explicar por qué la mayoría de los ensayos clínicos sobre precursores orales de NAD+ se han centrado en aumentar la disponibilidad general de NAD+ en lugar de tratar al NADH como una forma intrínsecamente mejor para aumentar la energía.
¿Qué reportan los usuarios y qué miden las investigaciones?
La diferencia entre los informes subjetivos y los resultados clínicos medidos objetivamente es especialmente importante en el debate sobre el NAD+ y la energía.
En algunos ensayos clínicos se observó una mejora en los resultados funcionales. En un estudio aleatorizado, controlado con placebo y de dosis múltiples que incluyó a 80 personas sanas de mediana y avanzada edad, los participantes recibieron 300 mg, 600 mg o 900 mg de NMN al día durante 60 días. Los sujetos que tomaron las dosis más altas obtuvieron mejores resultados en la prueba de marcha de 6 minutos [4].
La prueba de marcha de 6 minutos es una medida objetiva de la aptitud física y la capacidad funcional. Aunque el resultado puede estar relacionado con el funcionamiento metabólico, no debe interpretarse como una prueba directa de que los participantes experimentaron un „impulso de energía” subjetivo. El estudio evaluó la capacidad de marcha, no un nivel estandarizado de energía o fatiga autoevaluado.
Otros estudios han arrojado resultados diferentes. En uno de ellos, hombres mayores tomaron ribósido de nicotinamida durante 21 días. La intervención aumentó significativamente los niveles de metabolitos relacionados con el NAD+ en el músculo esquelético, pero no mejoró significativamente la fuerza de presión manual, la fuerza relativa, la capacidad respiratoria máxima, el contenido mitocondrial ni otros parámetros directos de la bioenergética mitocondrial del músculo esquelético [5].
Esto constituye un contraste importante. El aumento de los niveles de metabolitos relacionados con el NAD+ en los músculos no condujo automáticamente a una mejora mensurable de la fuerza muscular ni de la capacidad de las mitocondrias para producir energía en este estudio.
El nivel subjetivo de energía está mucho menos estudiado. La mayoría de los estudios sobre los precursores de NAD+ no han utilizado medidas estandarizadas de fatiga, vitalidad o energía percibida como criterios de valoración principales. En su lugar, se han centrado en biomarcadores, pruebas de rendimiento físico, parámetros metabólicos, resultados cardiovasculares o criterios de valoración relacionados con enfermedades específicas.
Por lo tanto, las afirmaciones ampliamente repetidas de que la suplementación con NAD+ produce de manera fiable un aumento notable en los niveles de energía diaria no están bien respaldadas por ensayos clínicos controlados. Existen informes individuales de mayor energía, pero es difícil separarlos del efecto placebo, los cambios en el sueño, la actividad física, la dieta, el consumo de cafeína, el estrés u otros factores que cambian simultáneamente.
Una pregunta relacionada se refiere a la frecuencia cardíaca. El NAD+ no se clasifica como un estimulante típico y no actúa mediante los mismos mecanismos que la cafeína u otras sustancias estimulantes.
Sin embargo, una revisión retrospectiva del uso real de NAD+ intravenoso mostró más síntomas cardíacos, incluidas palpitaciones, en comparación con el ribósido de nicotinamida intravenoso administrado en las mismas condiciones clínicas [6]. Este resultado se refiere específicamente a la administración intravenosa y no debe generalizarse a los precursores orales de NAD+. También es una observación sobre la tolerabilidad, y no una prueba de que el NAD+ aumente la energía mediante un efecto estimulante.
Expectativas realistas sobre el „impulso de energía”
El papel del NAD+ en el metabolismo energético celular está bien establecido. El NAD+ es esencial para las reacciones clave relacionadas con la conversión de nutrientes en ATP y el mantenimiento del metabolismo mitocondrial y celular adecuado.
Menos seguro sigue siendo si el aumento de NAD+ mediante suplementación conduce en los humanos a un aumento constante y perceptible de la energía subjetivamente percibida.
Los estudios en humanos proporcionan pruebas relativamente sólidas de que varios precursores de NAD+ pueden aumentar los niveles de metabolitos circulantes o tisulares relacionados con el NAD+ [3,4,5]. Sin embargo, los cambios en los biomarcadores no deben interpretarse como prueba de que una persona se sentirá con más energía.
Algunos estudios han observado mejoras en las medidas objetivas de la condición física, como la prueba de marcha de 6 minutos [4]. Otros estudios que evaluaron resultados relacionados, incluida la fuerza muscular y la bioenergética mitocondrial, no mostraron una mejoría significativa a pesar de un aumento evidente en los metabolitos relacionados con el NAD+ [5].
Las investigaciones actuales no confirman, por lo tanto, un „impulso de energía” previsible o universal, percibido subjetivamente, como efecto clínico de la suplementación con precursores de NAD+.
Una interpretación más precisa es que el NAD+ apoya las vías metabólicas fundamentales implicadas en la producción de energía celular. Aumentar la disponibilidad de NAD+ puede influir en los biomarcadores relacionados con el NAD+, pero esto no equivale a la acción inmediata de un estimulante ni a una sensación de mayor energía que aparezca rápidamente.
Las afirmaciones de que un producto de NAD+ específico hará de forma fiable que alguien se sienta con más energía deben tomarse, por tanto, con cautela, a menos que estén respaldadas por estudios controlados en humanos que utilicen mediciones validadas de la fatiga, la vitalidad o la energía percibida subjetivamente.
Limitaciones de la evidencia actual
- La mayoría de los estudios publicados en humanos sobre los precursores de NAD+ no han utilizado escalas estandarizadas y validadas de fatiga, vitalidad o energía percibida subjetivamente como criterios de valoración principales. Esto limita la capacidad de determinar si la suplementación altera de manera reproducible cómo las personas se sienten con energía [4,5].
- Los resultados funcionales relacionados con el rendimiento físico y el metabolismo energético no fueron concluyentes en los diferentes estudios. En algunos se observó una mejora en la capacidad de marcha, mientras que en otros no se constataron cambios significativos en la fuerza ni en la bioenergética mitocondrial del músculo esquelético [4,5].
- La relación entre el aumento de los biomarcadores de NAD+ en sangre o tejidos y la energía subjetivamente percibida no se ha establecido directa y sistemáticamente en ensayos clínicos en humanos.
- Un aumento medible de NAD+ o de metabolitos relacionados con el NAD+ no significa automáticamente una mejora en la producción de ATP, el rendimiento físico, una reducción de la fatiga o un aumento de los niveles diarios de energía.
- Los resultados relativos a los síntomas cardíacos provienen de un único estudio retrospectivo sobre el uso intravenoso en el mundo real de NAD+ y no deben generalizarse a la suplementación oral con precursores de NAD+ [6].
- La necesidad bioquímica de NAD+ en el metabolismo energético no demuestra que aumentar los niveles de NAD+ por encima de los valores fisiológicos mejore el rendimiento relacionado con la energía en todas las personas.
- Los resultados de estudios mecanísticos, celulares o en animales no deben presentarse como beneficios energéticos confirmados en humanos sin evidencia clínica directa.
Descargo de responsabilidad
El artículo tiene un carácter exclusivamente educativo y de resumen de investigaciones científicas. No constituye asesoramiento médico, diagnóstico, recomendaciones terapéuticas ni recomendaciones para el uso de NAD+, precursores de NAD+, suplementos, inyecciones o terapias intravenosas.
El NAD+ y sus precursores no deben presentarse como tratamientos aprobados por la FDA o la EMA para la fatiga, los niveles bajos de energía ni ninguna enfermedad, a menos que se trate de un producto medicinal y una indicación específicos aprobados.
Las pruebas analizadas aquí incluyen una bioquímica bien establecida, estudios de biomarcadores, resultados clínicos funcionales y observaciones de estudios de uso en el mundo real. Los cambios en la concentración de NAD+ o en las vías metabólicas relacionadas no deben interpretarse como evidencia de un aumento clínicamente significativo de la energía.
La fatiga persistente puede tener muchas causas, incluidos trastornos del sueño, anemia, enfermedades endocrinas, enfermedades cardiovasculares, infecciones, efectos secundarios de medicamentos, deficiencias nutricionales y problemas de salud mental. Las personas que experimentan fatiga persistente o inexplorada, o síntomas como palpitaciones cardíacas, deben buscar una evaluación médica adecuada en lugar de depender únicamente de la suplementación. Antes de comenzar a usar un nuevo suplemento o terapia, se debe consultar a un profesional de la salud calificado, especialmente durante el embarazo o la lactancia, al tratar una enfermedad crónica, incluida la enfermedad cardiovascular, o al tomar medicamentos recetados simultáneamente.
Referencias
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[2] Covarrubias, A. J., Perrone, R., Grozio, A., & Verdin, E. (2021). NAD+ metabolism and its roles in cellular processes during ageing. *Nature Reviews Molecular Cell Biology*, 22(2), 119–141. https://doi.org/10.1038/s41580-020-00313-x
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[6] Reyna, K., Heinzen, G., Patel, N., Ritter, M., Siojo, A., Legere, H., & Pojednic, R. (2026). Intravenous infusion of nicotinamide adenine dinucleotide (NAD+) versus nicotinamide riboside (NR): A retrospective tolerability pilot study in a real-world setting. *Frontiers in Aging*, 7, 1652582. https://doi.org/10.3389/fragi.2026.1652582